miércoles, 14 de noviembre de 2012

"CUESTIONAR ES EL PRINCIPIO DEL PENSAMIENTO CRÍTICO"

"Otro engaño que acompaña a la crisis consiste en decir a la población que lo que hay que hacer para superarla es llevar a cabo reformas orientadas a recortar los derechos sociales que se vienen realizando."


"Lo nuestro, lo de la sociedad en su conjunto, es distraernos, no pensar; estamos demasiado cansados, saturados de problemas. Hay que desconectar, reir, escandalizarse con las vidas de los otros, de los muñecos-cebos que nos presentan para evadirnos de nuestras vidas. Danzan las pantallas, las ondas, las páginas sobre todo las pantallas, en baile monocorde de risas y ficticia felicidad o de morbosos escándalos y accidentes."

"Carecemos de referentes, navegamos en el desorden y nos asomamos al abismo. Hoy nadie protesta por la muerte de una librería, una tienda de discos o una sala de conciertos, como nadie se queja de la decadencia de un museo, el esperpento de la programación televisiva o el abandono de la educación pública.".

BALTASAR GARZÓN
ROSA MARÍA ARTAL

JOSÉ LUIS SAMPEDRO
FEDERICO MAYOR ZARAGOZA


Hace unos meses mi tío Santiago me regaló este precioso libro que a través de unos textos claros y con la extensión adecuada, me han abierto los ojos hacia una situación en la que la mayoría de las veces no sabemos a quién culpar exactamente ni por dónde empezar a exigir cambios.






















lunes, 5 de noviembre de 2012


A pesar de que no es de forma intencionada, cada otoño leo el que llega a ser el mejor libro que cae en mis manos en todo el año. Este 2012 ha tocado "Siete años", de Peter Stamm.

Como siempre, me llamó la atención su portada cuando lo vi colocado en la estantería de la biblioteca, así que me lo llevé a casa y leí algunas páginas. Al momento me quedé atrapada en sus personajes complejos y bien definidos y en la forma de escribir de su autor, que ha hecho que me costase trabajo dejar de leerlo y a la vez que me provocase incomodidad avanzar en su lectura por no querer terminarlo.

domingo, 20 de mayo de 2012

LA CASA INVISIBLE

Una alternativa a este momento en el que hasta la cultura es presa de una "dictadura".
Un precioso lugar que he tenido la suerte de conocer esta pasada semana y al que espero volver muy pronto.

















www.lainvisible.net
http://www.flickr.com/photos/marceloexposito/5880877724/in/photostream/

lunes, 30 de abril de 2012





Tenía unas manos bonitas, masculinas pero suaves. Y bonitas. Al mismo Miguel Ángel no le hubiese importado usarlas en su “Creación de Adán”.
Esas manos, que unos segundos antes habían cerrado un viejo y usado cuaderno negro en el que estaba dibujado mi perfil con el ventanal detrás mía y la ciudad detrás de éste.
Esas mismas manos ahora estaban colocadas con desgana sobre sus piernas pareciendo haber sido colocadas ahí a propósito, como para ser dibujadas. Por desgracia yo no sabía dibujar, así que me dediqué a mirarlas. Luego pensé en lo bonitas que quedarían sobre alguna espalda femenina, quizás con un tono de piel más claro y de paso algún lunar.
Su mirada era ausente, perdida en el ventanal de su derecha, de la misma manera que antes me había dibujado a mi.
Y pensé que quizás estaba recordando alguna espalda donde habría colocado antes sus manos. Quizás más clara y puede que también con un lunar. Puede que me dibujase por eso, puede que necesitase dibujar a alguien más que a la que había llenado todas las hojas de su viejo cuaderno negro antes de mi. Puede incluso que yo fuera un punto y aparte en ese cuaderno, la forma de ponerle punto y final a algo, una forma de cerrar el cuaderno para empezar de nuevo. O puede que simplemente necesitara saber si podía dibujar a alguien que no fuera la dueña de aquella espalda, que parecía ocupar sus ojos a pesar de su intento de mirar todo lo que había detrás de ese gran ventanal.

*Creacion de Adán (detalle). Miguel Ángel.

jueves, 12 de abril de 2012





Recuerdo de Marie A.

En aquel día de luna azul de septiembre
en silencio bajo un joven ciruelo
estreché a mi pálido amor callado
entre mis brazos como un sueño bendito.
Y por encima de nosotros en el hermoso cielo estival
había una nube, que contemplé mucho tiempo;
era muy blanca y tremendamente alta
y cuando volví a mirar hacia arriba, ya no estaba.
Desde aquel día muchas, muchas lunas
se han zambullido en silencio y han pasado.
Los ciruelos habrán sido arrancados
y si me preguntas ¿qué fue de aquel amor?
entonces te contesto: no consigo acordarme,
pero aun así, es cierto, sé a qué te refieres.
Aunque su rostro, de verdad, no lo recuerdo,
ahora sé tan sólo que entonces la besé.
Y también el beso lo habría olvidado hace tiempo
de no haber estado allí aquella nube;
a ella sí la recuerdo y siempre la recordaré,
era muy blanca y venía de arriba.
Puede que los ciruelos todavía florezcan
y que aquella mujer tenga ya siete hijos,
pero aquella nube floreció sólo algunos minutos
y cuando miré a lo alto se estaba desvaneciendo en el viento.
Bertolt Brecht




*Foto:Sevilla, 2011

viernes, 30 de marzo de 2012


La cogida y la muerte 

A las cinco de la tarde.

Eran las cinco en punto de la tarde.

Un niño trajo la blanca sábana
a las cinco de la tarde.

Una espuerta de cal ya prevenida
a las cinco de la tarde.

Lo demás era muerte y sólo muerte
a las cinco de la tarde.

El viento se llevó los algodones
a las cinco de la tarde.

Y el óxido sembró cristal y níquel
a las cinco de la tarde.

Ya luchan la paloma y el leopardo
a las cinco de la tarde.

Y un muslo con un asta desolada
a las cinco de la tarde.

Comenzaron los sones del bordón
a las cinco de la tarde.

Las campanas de arsénico y el humo
a las cinco de la tarde.

En las esquinas grupos de silencio
a las cinco de la tarde.

¡Y el toro, solo corazón arriba!
a las cinco de la tarde.

Cuando el sudor de nieve fue llegando
a las cinco de la tarde,

cuando la plaza se cubrió de yodo
a las cinco de la tarde,

la muerte puso huevos en la herida
a las cinco de la tarde.

A las cinco de la tarde.

A las cinco en punto de la tarde.

Un ataúd con ruedas es la cama
a las cinco de la tarde.

Huesos y flautas suenan en su oído
a las cinco de la tarde.

El toro ya mugía por su frente
a las cinco de la tarde.

El cuarto se irisaba de agonía
a las cinco de la tarde.

A lo lejos ya viene la gangrena
a las cinco de la tarde.

Trompa de lirio por las verdes ingles
a las cinco de la tarde.

Las heridas quemaban como soles
a las cinco de la tarde,

y el gentío rompía las ventanas
a las cinco de la tarde.

A las cinco de la tarde.

¡Ay qué terribles cinco de la tarde!
¡Eran las cinco en todos los relojes!
¡Eran las cinco en sombra de la tarde!







Federico García Lorca

jueves, 29 de marzo de 2012


Cuando tu día empieza levantándote diez minutos antes de la hora a la que tenías que estar lista, es fácil pensar que todo el día va a ser así de acelerado. Sin embargo, después de que Clara llamase al timbre de casa la cosa fue mejorando. Francés mezclado con charlas, a mi siempre me ha gustado estudiar acompañada y a pesar de ello, hice lo que tenía previsto hacer. Parece que mi pie derecho ha dejado de doler. En la calle no parece que hoy fuera la esperada huelga general. Allí todo era silencio. Aunque parezca una tontería, el día nublado de hoy no ha tenido ninguna repercusión en mi estado de ánimo, aunque hay otra cosa que si lo consiguió: cocinar para alguien es algo muy íntimo, casi como que te cojan de la mano. Y conociéndote, se que no ha sido algo casual. Yo no se cocinar. A veces lo intento, pero suelen salirme desastres. Ésta vez cocinabas tú. Ni siquiera se qué era, la sartén no se ve. Claro que, frente a una sensación así, lo mejor es seguir a lo tuyo, poner a Kusturica para que no te deje pensar y dejar de hacer el idiota. Ella siempre tiene la palabra adecuada y hoy sólo ha hecho falta una. En la calle, mi vecino sigue queriendo que Jaime golpee el balón como él quiere que lo haga. Jaime tiene 7 años y aún no lo he visto sonreir. Esta tarde he decidido ordenar (al menos eso) los apuntes de Fuentes que tantos días llevan sobre el escritorio. “Tema 4.Fuentes para la historia del arte en la alta edad media”.Después de lo de ayer, me dan ganas de romperlos. A veces me parece demasiado extraño escuchar ciertos comentarios. A veces vienen de demasiado cerca. Espero que ella llegue pronto, odio verla tan poco. Si viene, ojalá me diga que es normal y que será ella la que me ayudará a colocar las fotos en el hueco libre detrás de la puerta. Con un poco de suerte esta noche me dormiré escuchando la voz de John Wayne, aunque prefiero dormirme escuchando la suya.